Después de la popular campaña "Yes, we Camps", y de decir que era él el que se pagaba los trajes, ahora resulta que no. Ahora Francisco Camps, entrando ya de lleno en la categoría de político zombie anunciada por el politólogo Ernesto Walker en este diario, sale directamente del armario para decir: "Sí, me los pagaron, ¿y qué? Don't worry, be happy".Por otra parte Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, ha puesto el dedo en la llaga: "lo importante no es el caso Gürtel, ni que a Camps le hayan regalado trajes por valor de varios millones de pesetas a cambio de contratos, ni que el tesorero del PP esté siendo investigado por corrupción, ni los casos de Fabra. Todo esto solo es una cortina de humo para ocultar el verdadero foco de corrupción en este país: que Zapatero aceptó unas latas de anchoas del Presidente de Cantabria. Esto es lo verdaderamente espeluznante y por lo que debería dimitir inmediatamente el Presidente del Gobierno y a ser posible hacerse después el hara kiri".
"Una vez más la estrategia popular pone el acento en la verdadera corrupción y el mangoneo político", ha dicho el analista Carlos Cenizo. "Cualquier dimisión en el PP debe esperar a que se resuelva el verdadero escándalo de las anchoas". Es más, "habría que investigar para ver si el PSOE tiene algo que ver con los trajes de Camps".
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